7.3.12

¿Progresismo o regresismo?

Estamos de acuerdo que la situación ideal a la que aspiramos llegar, es tener un país con igualdad de oportunidades para todos. El asunto es cómo llegamos a eso y cuál sería ese set de oportunidades.

Pretendemos excelencia en los servicios, calidad en educación y salud, entre otras cosas. Si esa clase de servicios no le llegan a todo el mundo, tripliquemos los esfuerzos para que eso ocurra. Ahora, no me vengan a decir que sacarle a los que si tienen acceso va a ayudarnos a ser un país más justo. Igualar para abajo dicen por ahí. Eso no es justicia, eso es ineptitud, eso es buscar la salida más fácil a un problema complejo. Porque es claramente más fácil sacar que conseguir darle a todos.

Hoy los chicos de las escuelas de tiempo completo, chicos de escuelas de contexto crítico, van a comenzar a recibir peor calidad en su educación. Si señores, aún se puede empeorar. ¿El motivo? El motivo es que aparentemente no pueden hacer llegar este servicio a todos los chicos. Y entonces con un argumento absurdo, quitamos algo positivo para, ahora sí, perjudicar bien de bien pero a todos.

Entiendo que faltan profesores, entonces ¡vayamos a buscarlos! Me pregunto, los estudiantes del IPA y los que hacen el TTC en los institutos de inglés privados, ¿no podrían tener la obligación de dar clases en las escuelas públicas para poder recibirse? Podrían tener un año de trabajo obligatorio, al final de la carrera. En ese año ganarían un sueldito, tendrían la posibilidad de tener práctica docente y siempre que su desempeño sea óptimo, de entrar en el mercado laboral. Es muy loco?

28.2.12

Jardines de Infantes: tierra de nadie

Deja mucho que desear el control que hace el MEC de los jardines de infantes. Cada tanto aparece la noticia de que uno de ellos es clausurado y el tema se queda en la mesa durante unos dos o tres días. Luego vuelve todo al olvido. 

Entiendo que lleve tiempo lograr la habilitación de un centro de educación inicial, pero primero, ¿ese centro no debería tener un cartel informativo a los padres que no está habilitado? Y si vamos un poco más, ¿no debería tener la habilitación ANTES de que le sea permitido abrir sus puertas? 

Yo he trabajado por más de 10 años en el ambiente y puedo decir con certeza que las cosas que pasan puertas adentro en un jardín las sabe poca gente. Claro, hay lugares más transparentes que otros. Si el lugar tiene historia, es abierto y está bien plantado, si la gente que lo trabaja es profesional y de confianza, entonces bien, porque se puede trabajar de forma excelente y de hecho se hace. 

Pero cuando un jardín es un negocio -y de estos hay muchos-, o es un capricho de una chica que quiere ser maestra, ahí agarrate Catalina. Porque se ven las cosas más tremendas. Cosas que a simple vista pueden parecernos insignificantes. Se me ocurren mil ejemplos pero no quiero aburrir. Menciono algunos, falta de adultos con curso de primeros auxilios; alguien que sepa usar el extinguidor; ausencia de seguro de emergencia médica del lugar; estufas a gas o a leña para calefaccionar el lugar y obviamente sin la protección necesaria; parras con uvas en el jardín,- que los niños pueden agarrar en un descuido del suelo y que atraen ratas y comadrejas-; areneros a los que gatos y quién sabe que otros animales tienen acceso; piscinas inflables para el verano -¿hay necesidad?- paseos por la calle con pocos adultos por niño... Y esas son las cosas que se ven… -¿qué pasa con los padres, no se dan cuenta?- Y las que no se ven… bueno las que no se ven prefiero salteármelas. 

Yo no se cuál es el protocolo que sigue el MEC para evaluar y habilitar un Jardín. Pero si una persona va a mirar, habiendo avisado que va, no sirve. Si se hace la vista gorda porque el Jardín es de una nena bien, tampoco. Si se permite que funcionen centros sin habilitación y simplemente se cuelga en una página del Ministerio el nombre de los centros habilitados, nadie se entera y de nuevo, no me sirve. Estamos necesitando alguien que se ponga de parte de los niños que no tienen voz y de los padres que parecería que a veces no tienen ojos.


16.2.12

I-legítima defensa

Sin tener la intención de hacer apología de la justicia por mano propia –ni mucho menos-, van algunas consideraciones a partir del caso del ciudadano suizo que terminó preso por matar un delincuente que robaba su camioneta. 


Según el Código Penal, deberán darse tres requisitos al mismo tiempo para hablar de legítima defensa: ser víctima de una agresión ilegítima, -¿cuál sería una agresión legítima?-; el medio para repeler el daño, que deberá ser racional y proporcional al que usa el delincuente, y quedarse en el molde, es decir no ir a buscar al atacante una vez que éste se fue o si se encuentra fuera de la propiedad de uno. 



Varias cosas en relación a estos principios. Primero, suponen que cuando una persona está siendo “agredida ilegítimamente” deberá actuar de forma racional al defenderse. Parece que en este caso el suizo no fue racional. Y estoy de acuerdo. Pero yo me pregunto, ¿no será que cuando uno está inmerso en una situación de violencia se activa el instinto? Las personas hacemos las cosas más increíbles cuando nos vemos en medio de una situación límite, incluso ponemos en riesgo nuestra propia vida. En este caso, la pérdida de la libertad y el estreno de una vida con una muerte a cuestas fue el saldo para el ciudadano común. 



Acerca del medio “proporcional” para repeler el acto. Es evidente que uno no va a ir a preguntarle a quién que lo está robando o rapiñando de qué calibre es su arma. O dejar el revólver -maldita la hora en que lo compró- y cambiarlo por la cuchilla -que por cierto le quedó en el cajón de la cocina- para igualar al del delincuente. 



Sobre ir a buscar al atacante o no… Perdonen por creer que el único que va a buscar algo, cometiendo así un delito, es el tipo que se mete en auto ajeno. Tendrá miles de motivos, de excusas sociales, lo que quieran, pero quién agrede en este hecho puntual es el delincuente, el otro es una simple víctima. Entonces lo que se plantea en estos principios es que uno no debe salir detrás del atacante debe quedarse en el molde. Otra vez la racionalidad versus el impulso y el instinto. ¿Quién toma en cuenta la impotencia, la indefensión, el miedo, la bronca con la que uno se queda luego de vivir una situación así? 



Pero existe la posibilidad de que el juez, aún faltando alguno de estos principios, tipifique legítima defensa incompleta, si es que la vida de la persona estuviera en riesgo al momento de actuar. De acuerdo. Pero otra vez, suponemos que uno, que en medio de la noche es violado en su intimidad, en su propiedad, inmerso en una sociedad que está siendo vulnerada en su integridad día a día, actuará de forma racional y medida y podrá evaluar correctamente si su vida o la de los suyos corre peligro, en el momento que tiene un tipo adentro de su casa o en este caso de su auto. 



Mi punto es, castiguemos al ciudadano que como el suizo comente un delito. Pero tomemos en cuenta, que no podemos medir a todos con la misma vara. Para ser justos hay que comprender y tener en cuenta las diferencias. 



Día a día nos enteramos de nuevas tragedias a manos de delincuentes y a manos de gente común, de ciudadanos de bien que en el afán de defender a los suyos y a sí mismos terminan protagonizando horribles dramas. Todos tenemos cada vez más amigos, familiares, vecinos que han sido víctimas de atracos, rapiñas, arrebatos. Todos tenemos alguien que necesitó de la policía y se encontró con un sistema obsoleto e ineficiente. Todos nos sentimos vulnerables en nuestros derechos. Entonces, castiguemos al ciudadano que sobre reacciona y protagoniza una tragedia, SI. Pero tengamos en cuenta el contexto y mejorémoslo. 



Es interesante tomar el caso de la mujer que mata a su marido, que ocurre unos días después del hecho protagonizado por el suizo. El juez del caso absuelve a la esposa por entender que la muerte fue el “corolario irremediable de ese espiral violento”. Yo me pregunto si la justicia por mano propia no será corolario irremediable del espiral violento que sufre nuestra sociedad…

13.2.12

De tal palo...

Yo entiendo. El padre estaba furioso. Furioso porque lo desacreditó frente a los demás. Porque la nena, que ahora es adolescente se le rebeló, (cosa rara en un adolescente) y subió a facebook sus quejas. Quejas que a oídos de un adulto suenan infundadas, claro. Porque uno es adulto, mal que le pese. Quejas que creo reconocer, palabras más, palabras menos, en casi todos los que alguna vez tuvimos 15. Pero claro, en aquel entonces no había redes sociales, uno se escribía cartitas con las amigas o si podía, se llamaba por teléfono, de línea claro, en esa época no teníamos sms… o esperaba al otro día para hablar de lo “horrible que le habían hecho sus padres” en el recreo. Entonces, los padres no se enteraban y uno se desahogaba. Cosas tremendas, como no poder ir al baile, salir a la rambla cuando ya no hay luz o quedarse a dormir a lo de la amiga tres noches seguidas.
La hija en cuestión se quejaba de varias cosas, especialmente de tener que ayudar en la casa demasiado. ¡Qué cosa rara le pasa a este señor, la hija de 15 no quiere ayudar en la casa! Vaaamooos... Quién no se quejó o no hizo aquello que la madre le pedía, que podía ser poner la mesa o tender la cama? Ahora, pongámonos de acuerdo en una cosa: ayudar con las tareas domésticas es distinto que tener que cargar con el peso de la casa. Porque es cierto algo de lo que dice la chica, ese sí no es su trabajo. Pero no voy a detenerme en eso, porque que nunca sabremos del todo como es la situación que se vive en esta familia verdaderamente. Y en este momento, doy gracias por los referentes que tuve… porque si de algo podemos hablar un poco es sobre el padre. Un padre que, ofendido en su orgullo, humilla a su hija y lo hace públicamente, (pueden ver el video acá). Ustedes dirán, ella también lo hizo. Es cierto, pero 15 años es la respuesta, ¡15 años! EL padre tenía una oportunidad perfecta para educar. Porque cada conflicto es una oportunidad si se sabe aprovechar. Con la palabra, con el ejemplo. Qué enseñanza puede quedarle a una chica que luego de ser humillada en público, su padre toma un arma, -¡sí, un arma!- y le dispara a su computadora. Entiendo que el padre quería hacer lo que antes mis viejos o los de ustedes hacían poniendo el Atari en el último estante del armario o escondiendo la pelota, hasta que uno aprendiera a respetar o lo que fuere. ¡Un tiro le dio a la computadora de la hija! Uno no, tres. ¿No será mucho? ¿No se le habrá ido la mano al señor? Y encima de forma altanera y soberbia, humillándola aún más, sube el video en su muro de facebook… Se ve que no se dio cuenta que si lo que quería era enseñar el valor del esfuerzo para conseguir las cosas, el cuidado y el respeto por el otro este no era el camino. La amenaza, el respeto a través del miedo... Uno educa con los actos, educa con los gestos, educa con las palabras, educa todo el tiempo, uno es modelo quiera o no de sus hijos. Y un día, un día uno va a verse reflejado en un hijo y si no le gusta nada de nada lo que ve, tal vez deba cuestionarse algunas cosas. Y con esto no me olvido que el individuo es producto de muchos factores, muy diversos y demás. Pero gran parte de lo que uno es, tiene estrecha relación con las primeras figuras de apego, con sus primeros vínculos. Más aún si estos vínculos se mantienen constantes a lo largo de la vida. Así estamos... amenazas, humillaciones, violencia de un padre a una hija en un momento complicadísimo de la vida: la adolescencia. Después no nos quejemos.